LA FORTALEZA DE LA TERNURA

La corteza es una parte importante del árbol. Sirve como capa protectora para que los nutrientes esenciales fluyan internamente, además evita los ataques de insectos y algunos animales. En realidad la capa externa son células muertas.

Los árboles cuando están creciendo la mano del hombre es de gran ayuda. Ponerles una caña de guía o soporte, o bien cortavientos hasta que el propio árbol comience a tener mayor fortaleza basada en sus raíces.  

Los mayores aconsejamos a los  jóvenes que se creen su propia capa protectora. 

Se insiste mucho en que deberíamos ser más resistentes a los ataques externos, que seamos más fuertes, más duros, incluso se enfatiza en que no hay que dejarse manejar, que no haya sumisión. Se inculcan frases para contestar con contundencia y con claridad.

La corteza de corcho insensibiliza mucho, el término alcornoque, productor de corcho, es usado para calificar a la persona como dura de cabeza, torpe o insensible. Habría que ser más cuidadosos con las cosas que ponemos en práctica porque se puede crear tal grado de corteza que ni uno mismo llega a reconocerse. Los cambios forzados hacia un tipo de personalidad al ser tan frecuentes no se percibe el cambio que se llega a producir con el tiempo, es igual que subir a una montaña, apenas das cuenta de los pasos, sólo se ve cuando miramos hacia atrás.    

Las personas que van viviendo en un ambiente tenso y estresado, con el tiempo no perciben el aumento de estrés. El que se acostumbra a estar tenso y acelerado no llega a percibir su excitación. Se puede llegar a ser grosero y no reconocerse tal acritud. Se pueden crear muchas capas externas y no reconocerlas, podemos llegar a ser algo que ni nosotros mismos llegamos a reconocer. La realidad es que esas formas son como cortezas, células muertas, es decir, son formas inconscientes de una personalidad acorchada. La corteza es una célula muerta porque no le llega el flujo interno del árbol.  La personalidad acorchada, valga la expresión, estaría compuesta por unos modismos inconscientes, unas reacciones en corto-circuito que ni la propia persona llega a controlar.  Estas formas o mecanismos de auto-defensa no son nada aconsejables. No es nada evolutivo que el hombre sea como un alcornoque.  

Viendo la corteza se puede reconocer al árbol. Se dice que la cara es el espejo del alma, como cierto es que la cara muestra también los estados alterados de la personalidad: ansiedad, depresión, alucinación, perplejidad, alegría o paz interior.

Es un mal enfoque educativo basar la autodefensa en tener una dura corteza externa, porque son formas moribundas de la personalidad. Una célula muerta no tiene capacidad de generar células vivas, solo ceniza. La crudeza, las formas groseras del comportamiento, no tienen ninguna capacidad de promover vida ni crear situaciones de bienestar, es decir, no promueven vida, solamente cenizas o polvo. Muchas veces hemos visto a gente sentirse muy orgullosa por haber contestado con palabras muy claras y muy groseras, y después de haber actuado así, sirve de regocijo comentarlo una y otra vez. Ese es el orgullo del aplastamiento y del ¡¡Toma ya!! Eso no genera vida, solamente añade aún más estrés al colectivo humano. Estos desplantes se dan muchísimo, claramente en los parlamentos y hasta en la comunidad de vecinos.  

Pero esas formas de alcornoque o insensibilidad gustan cada vez menos en aquellas sociedades que van evolucionando. La buena y profunda educación no promueve la grosería. En los lugares de mayor educación las malas formas no tienen seguidores. A mayor sensibilidad social menor grosería.   

Hay una capa mucho mejor que la corteza dura y grosera, esa capa se llama sensibilidad interna que en realidad  es un tipo de coraza viva, de células sanas. Esa es la parte física tal como es el sistema inmune, pero esa corteza tiene una parte mental profunda, caracterizada por un estado de consciencia interior. La gran fortaleza de una persona está en su ternura interna y no en el corcho del cabezón. Esa fortaleza crece cuando la mente viaja al interior y cuanto más profundidad alcanza mas fortaleza obtiene.  La mejor fortaleza es el  estado de Invencibilidad que se puede vivir en lo más profundo de la mente, en el estado de mínima excitación de la consciencia. La fortaleza de una persona se encuentra en su máxima ternura o máxima sensibilidad, y está en el punto opuesto a la sumisión porque el que siente lo más grande aprecia lo mejor de la vida.

El corcho hace irreconocible al hombre, pero en la delicadeza de la fortaleza se alcanza la máxima  apreciación, el reconocimiento más certero de uno mismo.

Aconsejar a otros que crezcan en dureza no es nada inteligente. Las capas internas del árbol son las que llevan vida, las externas son células muertas, así de simple, por eso, hay que  enseñar el camino de la invencibilidad para que la humanidad se transforme y desaparezcan las malas artes, las malas formas, las presiones y las coacciones, los castigos económicos a los países para que el hambre y el boicot les haga cambiar de actitud. Esas malas  formas deben erradicarse por el bien de la humanidad.

Antes se decía mucho: ‘este mundo es para los hombres duros’, pero hoy nos damos cuenta que las vías groseras e insensibles son un fracaso total.

La Luz que llegue mañana dependerá de los ojos abiertos de la consciencia profunda. El alcornoque tiene sus limitaciones. El ojo de la sabiduría es tan poderoso que llega a solucionar el problema antes de que surja.

 

10 de agosto de 2018

 José Antonio Cordero

Director

AGRICULTURA VEDICA MAHARISHI 

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